PELOTA

datos del juego de PELOTA EN los SIGLOs xvi Y xvii

Los textos de esta sección han sido recogidos por Begotxu Pérez en el "Anecdotario pelotazale del siglo XVII: Clérigos jugadores de pelota". por ISIDORO URSUA IRIGOYEN publicado en los "Cuadernos de etnología y etnografía de Navarra, nº 39 (1982), pags. 5-66." El documento digital íntegro lo podéis encontrar, tanto en BINADI como en DIALNET como en el CENTRO DE DOCUMENTACIÓN CÉSAR BORGIA. Os lo podéis descargar haciendo click aquí.

Aparecen datos curiosísimos sobre el juego que son generales a Navarra. Los párrafos concernientes directamente a Mendigorria son los siguientes:

“TRINQUETES. Pero acaso para obviar las inclemencias del tiempo, disponían algunos pueblos de locales destinados al juego de pelota: una habitación grande en la que se podía practicar con cierta comodidad el juego. Tal sucedía en Mendigorría, según declaran los testigos en la acusación contra D. Jerónimo Ximeno, al que «...le an bisto jugar a pelota

en la casa de la villa que por otro nombre llaman cámara del concejo a donde suelen y acostumbran a jugar los vecinos de la dicha villa...)). Treinta años más tarde se hace la misma acusación contra varios beneficiados de Mendigorría; al defenderse los acusados, dicen que, efectivamente juegan algunas veces a pelota en la casa de la villa, pero siempre a puerta cerrada.


Más adelante sigue diciendo:

“VESTIMENTA CLERICAL. Una de las acusaciones que más frecuentemente se hacía contra los clérigos pelotaris, era por jugar con hábito indecente: bien con la sotana (llamada loba) «regasada» o «alcada», bien despojado de dicha prenda. La sotana, según la define el Diccionario de la Lengua, era una vestidura talar sin manga y con dos aberturas para sacar los brazos; confeccionada de paño grueso y basto («de bayeta negra o parda», se dice en alguna ocasión), indudablemente suponía un «hándicap» para el libre desenvolvimiento del cuerpo a la hora de practicar el juego de pelota, dificultando los rápidos desplazamientos que era preciso realizar; además, al ser una prenda gruesa y cerrada, provocaba abundantemente el sudor y resultaba especialmente incómodo jugar con ella en días y horas de calor.

Así lo comprenden los testigos que declaran en el proceso llevado contra D. Carlos Colomo, beneficiado de Mendigorría, cuando afirman que le han visto jugar a pelota en la plaza con la sotana regazada, aunque alguna vez se la quitara «...por el demasiado exercicio que hacía sudar y obligarle a quitársela ... ».”


El texto sigue después con las referencias la Nº 3 y Nº 21 referencias de Mendigorria:

“Nº 3 - MENDIGORRIA - 1601

La publicación de las nuevas Constituciones Sinodales, el año 1591, debió surtir ciertos efectos positivos en los clérigos, ya que en los años siguientes hasta 1601 no hemos visto expediente incoado contra eclesiástico por haber jugado a pelota. El temor de verse incursos en las penas establecidas por la ley, parece que de momento refrenó un tanto sus

ímpetus pelotazales, o al menos les llevó a comportarse con cierta moderación, para no motivar una denuncia sobre ello.

Las acusaciones sobre este particular, vuelven a aparecer con los principios del siglo y el primer afectado es un beneficiado de Andión de Mendigorría, D. Jerónimo Ximeno, contra quien el Fiscal, enterado no sabemos por qué cauces, interpone querella, acusándole de jugar con frecuencia a pelota en lugares públicos «...y en particular en la casa del concejo donde concurren los más del pueblo y las más vezes en calzas y jubón como si fuera lego y en especial después de los reyes aca ultimamente pasado con gran indecencia a su orden sacerdotal y estado y lo que es peor es que antes de agora ha sido señalado por el Visitador ... »

En efecto, según declaran los varios testigos presentados, el acusado había sido multado anteriormente por el Sr. Visitador con 15 ó 16 reales, a causa de su afición a jugar a pelota en lugares públicos, por lo que al ser reincidente, el asunto pasa a los Tribunales eclesiásticos, de donde se manda recibir la información correspondiente, como se hace el 14 de febrero de 1601.

En este caso los testigos no aportan detalles de interés sobre el juego, sino simplemente constatan que han visto al beneficiado jugar a pelota «...en la casa de la villa que por otro nombre llaman cámara del concejo a donde suelen y acostumbran jugar los vezinos de la dicha villa y aun algunas personas de fuera della como lugar público ... »

Cabe destacar el hecho de que el Municipio tuviera a disposición del público un local donde poder cobijarse en los meses de invierno y entretenerse jugando o viendo jugar a pelota.

Allí acudía también D. Jerónimo Ximeno, el cual, al decir de un testigo «...jugaba con'su tio Joan Ximeno y su primo Joan Ximeno y con Hernando de Ximeno y el escribano Barbo...», una familia de buenos aficionados que sudaban la gota gorda, obligando al beneficiado a despojarse de su sotana para jugar más fresco; como un día de enero, poco después de la fiesta de Reyes, en que el clérigo comenzó jugando con su hábito, pero luego al calentarse, se lo quitó, quedando en «calcas y jubón como seglar»; más tarde sin embargo, quizá por la baja temperatura de esas fechas y porque estaba habituado a vestir su gruesa sotana, sintió frío y se puso un sayo que otro le prestó. Así declara un testigo presencial: «...y por causa que decía el dicho acusado que se enfriaba por andar tan en delgado y sin ropa se vistió una ropilla de Miguel Ximeno receptor de la curia seglar.. . »

A la vista de las declaraciones, el Tribunal condena a D. Jerónimo:

«...por haber jugado al dicho juego de pelota después de la sentencia del Visitador incurrió en las penas della las quales moderando por justos respetos le condenamos en dos ducados y diez dias de reclusion en la iglesia de Mendigorria y le mandamos que de aquí adelante se abstenga de juegos prohibidos ... » En Pamplona a tres de Marzo de mil y seyscientos y uno.”

...

“Nº 21 - MENDIGORRIA - 1631

El vicario de Mendigorría D. Melchor Martínez y el grupo de beneficiados asistentes a su parroquial, no cumplían sus obligaciones ministeriales a contento de gran parte de sus feligreses. De alguno de estos probablemente, habría partido la denuncia presentada ante el Vicario General de la Diócesis, contra los clérigos de la parroquia, que descuidaban el servicio del culto; al parecer dejaban de acudir algunos días festivos a celebrar la Misa popular; dilataban la hora de la celebración por discusiones y temas entre ellos, sobre quién se había de revestir de diácono y subdiácono, etc., teniéndose a veces que celebrar la Misa sin ministros.

En cambio, debían ser grandes aficionados a jugar a pelota, llegando incluso a dejar los oficios divinos, por estar entretenidos en el juego. Apoyando estas acusaciones, son numerosos los vecinos de Mendigorría, que desfilan como testigos en el proceso, y exponen sus quejas contra los beneficiados, por su mal gobierno en las cosas de la iglesia. De todos

los acusados dicen haberlos visto jugar a pelota en la plaza, calles y casa de la villa, aunque siempre con hábito decente, por lo que no encuentran escándalo en ello.

Además del vicario, se citan los nombres de D. Martín de Senosiain, D. Agustín Pérez, D. Miguel Ibañes, D. Miguel Galindo y D. Bautista Martínez, beneficiados, quienes separadamente presentan testigos de disculpa, para rechazar los cargos que contra ellos se han formulado.

En cuanto al juego de pelota, reconocen haber jugado en la casa de la villa, a puerta cerrada, con hábito decente y con gente principal y de su profesión; que nunca por esa causa han hecho faltas a la iglesia y que el juego siempre lo han practicado «por bía de entretenimiento», disculpas éstas confirmadas por sus testigos.

POCO menos de tres meses transcurren desde el inicio al final del proceso, cuya sentencia, dictada el 13 de septiembre de 1631, condena a los clérigos de Mendigorría en dos ducados de pena a cada uno, más lo que les corresponda por las costas procesales, con advertencia del Sr. Vicario General, encareciéndoles el cumplimiento puntual de sus obligaciones ministeriales.”

Hasta aquí la información extraida del mencionado documento. Podéis ver algunas fotos relativamente antiguas en nuestra fototeca en la sección "otros deportes". Como véis la afición pelotazale en Mendi viene de muy, muy lejos. Que no se pierda.

(B.P.M).