SORTEO DE QUINTA

Archivo General y Real de Navarra; Protocolos notariales Caja 9152; Mendigorria

Notario: Juan Irurozqui; 1849

Doc. 23 Convenios entre los padres de los jóvenes sorteables en la quinta del mismo año.

Transcripción: Maritxu Pérez Ollo.

Os presentamos un curiosísimo documento de un acuerdo que fue escriturado por el notario Juan de Irurozqui en el año 1849 en Mendigorria. En el mismo se acordaba crear un pacto económico entre siete padres para poder poner sustitutos a sus hijos en caso de que estos fueran llamados a ir filas en el sorteo de quintos de aquel año.

ANTECENDETES:

A continuación hemos intentado resumir y tomado muchas frases literales del interesntísimo artículo titulado "Las quintas militares en España y Navarra" de Nueva Tribuna escrito por Edmundo Fayanas Escuer,

La historia de la implantación del servicio militar en Navarra está plagada de sublevaciones, deserciones y todo tipo de protestas sociales agravadas por el estatus privilegiado del Fuero Navarro en el que solo en en caso de invasión, el Rey proclamaba el apellido o movilización de todos los hombres útiles para sostener armas (varones entre 18 y 60 años). Al margen de estos casos, si el Rey quería soldados, debía pedirlos a las Cortes, nada proclives a concedérselos. De esta forma se sucedieron numerosas tensiones entre el Rey y el Reino que defendía que el servicio militar salvo los casos establecidos en el Fuero era voluntario y solo las Cortes podrían autorizarlo.

En los años 1704-1705, se regulan los reclutamientos forzosos para todo el Estado, que crean malestar entre las clases desfavorecidas, dándose instrucciones para llevarlas a cabo, a través de un sorteo, donde uno de cada cinco vecinos entra en el mismo, de ahí el nombre de QUINTA.

A raíz de la guerra de Sucesión y con el triunfo de Felipe V, se promulgan los decretos de Nueva Planta, en el año 1715, que no afectan a Navarra. Las provincias Vascongadas, por haber sido fieles a Felipe V, quedan como únicos territorios forales en España, pasando en lo sucesivo a denominarse con el sobrenombre de “provincias exentas”.

Felipe V mantiene las instituciones navarras, pero los Fueros, que son favorables a las clases más desfavorecidas establecen diferencias con el resto de provincias, muy notables en el tema de quintas. Los Borbones pretenden la igualación con el resto de provincias y se genera el recelo de las autoridades y el pueblo Navarros. Se suceden una y otra vez solicitudes de soldados por el gobierno Español a Navarra que por lo general esta acaba cediendo a regañadientes.

En 1772, una Real Cédula ordena que en todo el reino de Navarra sean observadas las ordenanzas de reemplazos de 1770. El Consejo Real de Navarra acepta la Real Cédula, sin embargo la Diputación se mantiene firme en los derechos forales de Navarra, esto provoca el debate en el Supremo Consejo de Castilla y se concluye que legalmente Navarra queda sujeta a la normativa española del servicio militar. Para que Navarra sienta una condescendencia respecto al resto de provincias a partir de 1775, se autoriza en esta, a utilizar la sustitución, pudiendo ser los sustitutos no navarros. Esto condena a las clases más bajas a cumplir en muchos casos sus ocho años de servicio obligatorio, más otros tantos de sustitución mercenaria.

Ante los nuevos llamamientos de quintas, que realiza el Estado, tanto la Diputación como los entes municipales buscan sistemas más tradicionales y menos dolorosos. Para la quinta de 1786, se hacen levas de vagos, la de 1793 mediante voluntarios, la de 1803 y 1806 por medio de dinero.

Fernando VII en 1817, solicita un nuevo reemplazo de 446 hombres. La Diputación que no quería dárselos se compromete al pago del denominado Donativo Real en la cantidad de diez millones de reales de vellón a cambio de las cinco próximas quintas.

Posteriormente estalla la primera guerra carlista que tuvo lugar entre 1833 y 1840.

Del artículo, más profundo aún, que el anterior sobre el tema que nos concierne de DialNet titulado "Implantación del servicio militar en Navarra: el precio de la derrota" de José Luis Nieva Zardoya de la Universidad de Navarra hemos tomado varios párrafos y frases literales:

"Aprobada la Ley de Modificación de Fueros del 16 de agosto de 1841, aprobadas las quintas, se trataba de aplicarlas en una tierra que ni quería ni podía enviar a sus escasos varones jóvenes a servir ocho años en el ejército. La Diputación enseguida informó al Gobierno de que el asunto de las quintas era de los que podía llevar al pueblo a una nueva subversión. En esa tesitura la máxima autoridad provincial únicamente contaba con la posibilidad que le daba la nueva ley de cubrir el cupo de la forma que estimase más oportuna. La solución pareció ser el pago de sustitutos. La gente de dinero no tuvo problemas. Pero los pueblos, tras tanto tiempo de guerra, no disponían de recursos para pagar cada año ni a tanto sustituto ni las bonificaciones que se concedían a los finalmente agraciados . Entonces se revalorizó el oficio de enganchador de sustitutos. La fuerte demanda propició tal encarecimiento que algunos pueblos se plantearon realizar el sorteo, algo que tampoco terminaba de entusiasmar a la Diputación, temerosa de que volvieran a exaltarse los ánimos. En 1841 sólo se realizó el sorteo en Estella, el resto fue cuestión de dinero y de sustitutos. Al año siguiente la Diputación siguió autorizando ventas de propios y comunales para comprar hombres, pero muchos pueblos celebraron el correspondiente sorteo a cambio de dar dinero a cada quinto. Además, al afortunado siempre le quedaba la deserción como último recurso y la emigración a América.

1843 transcurrió bajo los efectos de los sorteos sufridos y los bandos contra el gran número de desertores, muchos de ellos antiguos soldados carlistas. Como anticipación del problema, familias navarras con hijos en edad militar se refugiaban en las tres provincias vascongadas, exentas todavía del servicio militar obligatorio."

1843, la tercera quinta en Navarra, quedó suspendida a causa de los disturbios por su celebración. 1846 continuó por los mismos derroteros. El Gobierno aceptó de nuevo suspender el sorteo de mozos, pero seguía exigiendo sustitutos.

El carlismo, cada vez más recuperado, hallaba refugio en las autoridades municipales y cobijaba los deseos contrarios a las quintas.

La Diputación pretendió pagar las quintas del 43 y 44 con los vales de todo lo que el ejército había consumido en Navarra durante la pasada guerra y aún debía. El Gobierno no aceptó la propuesta por lo que la Diputación repartió los 474 hombres que correspondían a Navarra. También avisó a Madrid de que, dada la situación económica de la mayor parte de los pueblos, éstos no podrían pagar los sustitutos y deberían celebrar el sorteo, por lo que ya avisaba de las graves consecuencias que tal hecho podría originar.

En 1847 cuando se iba a celebrar el sorteo, la sublevación volvió a extenderse. El Gobierno no suspendió el sorteo de 1847. El Ejército y la Guardia Civil contuvieron a los sublevados y aquél se celebró el dos de febrero en toda Navarra. Diez días después se recrudecieron los disturbios y se levantaron partidas, pero no se consiguió el levantamiento general.

Animados por la victoria, el Gobierno ordenó para septiembre de 1847 el sorteo de la quinta del año anterior. El Ejército decidió situar sus tropas en lugares estratégicos de Navarra. Mientras, la Diputación y el propio Gobierno, con el ánimo de amortiguar el impacto de las quintas, autorizaron a los pueblos a vender comunales o utilizar todo tipo de recurso económico para ayudar a los quintos. Ante lo que se veía inevitable, empezaron a crearse desde comienzos de 1847 en Pamplona y otros pueblos de Navarra distintas asociaciones para la redención de quintos.

La idea no desagradaba a las autoridades liberales. Se calculaban los varones que en un determinado lugar llegarían a los 18 años (en la Pamplona de 1847, 140 de los 300 nacidos) y los asociados iban pagando unas cantidades cada vez mayores desde el primer año de edad hasta los 18. Luego los hijos de los socios que resultasen quintos serían sustituidos.

La carga era pesada y larga para los progenitores con hijos varones y fuente de pingües beneficios para las empresas encargadas de conseguir sustitutos, que enseguida se pusieron en contacto con las asociaciones navarras. Estas compañías intentaron infructuosamente el monopolio de las sustituciones. La Diputación se negó: los pueblos podían realizar las sustituciones como quisieran. Los sustitutos tampoco eran la solución, pues, como solía ocurrir, algunos también optaban por desertar. Sólo las grandes compañías garantizaban la sustitución del sustituto desertor. Los ayuntamientos y la propia Diputación consideraban que entregado el cupo (de sustitutos) no debían responder de posteriores deserciones, opinión que no era compartida por el Gobierno: cada sustituto respondía por un quinto concreto, si aquél faltaba debía responder el titular. La cuestión terminó en los tribunales y como era de prever la solución no resultó favorable para las tesis locales: Navarra debía cubrir los sustitutos desertores dentro del primer año.

Todo ello encareció el precio de los sustitutos de otras provincias y que hubiera que buscarlos y encontrarlos en la propia Navarra entre gente de escasos recursos: jornaleros, segundones de las casas pobres o jóvenes procedentes de la inclusa.

En 1848 continuaron los conflictos. Por estos años era habitual que en el Boletín Oficial de Pamplona aparecieran largas listas de prófugos. Los desertores se solían mezclar con las partidas carlistas, insuficientes aún para provocar el estallido general. El estado de guerra obligó, sin embargo, a suspender los Sanfermines de 1848. En 1849 se renovó la insurrección y el Ejército debió declarar el estado de excepción en las cuatro provincias vasco-navarras. Vencidos los rebeldes, éstos fueron deportados a Ultramar. Con el fin de amainar las protestas, el Gobierno acordó rebajar la quinta de ese año en 86 hombres, los navarros apresados y obligados a servir en América. Por su parte, la Diputación acordó entregar dinero a cada quinto.

Los sorteos se seguían celebrando con sigilo y grandes medidas de seguridad, no sin incidencias aquí y allá y el no disimulado alivio del Gobierno. La amnistía de julio de 1849, por su parte, permitió la vuelta de muchos escapados. Otros esperarán a la próxima sublevación carlista.

Hacia mediados del siglo XIX se propagó por todo el Estado el debate en torno a la contribución de sangre. En ese ambiente no sólo los navarros huían a América.

Para difuminar la diferencia con las provincias exentas, la Diputación navarra subvencionó en 1848 y 1849 con tres mil reales a cada quinto y mil reales los años sucesivos.

En cuanto a la situación política la segunda guerra Carlista (1846-1849) estaba tocando a su fin cuando sucede lo que nuestro documento Mendigorriano nos cuenta y que es de seis de abril de 1849. En septiembre de 1846, se inicia la segunda guerra de los "matiners" en Cataluña. Como podemos leer en la Gran Enciclopedia Navarra hubo disturbios en la zona media de Navarra, fusilamientos en Gipuzkoa aunque no hubo ni grandes batallas ni acciones importantes, y las operaciones militares se redujeron a perseguir a las partidas para evitar su cohesión y agrupamiento.

LO QUE DICE NUESTRO DOCUMENTO:

El presente documento es la escritura de creación de una de esas sociedades que se crean con el fin de poner sustitutos para los mozos que resultasen elegidos en Mendigorria para la suerte de soldado en el sorteo de quintos del año 1949. Nuestro procedimiento difiere de los anteriormente expuestos, aunque el fin es el mismo.

La escritura, en cuestión, comprometía económicamente a siete hombres de Mendigorria los cuales eran padres de mozos que podían resultar elegidos. Recordemos que, en aquel año, los municipios tenian libertad para cubrir el cupo como estimase conveniente. En este caso no toma parte ninguna de esas empresas que surgieron para tal fin y que tanto se enriquecieron.

Era un seis de abril de 1849 y se encontraban reunidos el escribano Juan Irurozqui y los siguientes 6 testigos, vecinos de la Villa:

  1. Manuel Ortiz
  2. Eugenio Arteta
  3. Elías Acedo
  4. Aniceto Urdiain
  5. Tomás Alfaro
  6. Francisco Zabala

Así como los siguientes vecinos de la Villa, que eran padres de mozos que participarían en el sorteo y que querían escriturar un acuerdo:

  1. D. Manuel Ortiz
  2. Eugenio Areta
  3. Matías Mañeru
  4. Elías Acedo,
  5. Juan Cruz Ros
  6. Aniceto Urdiain
  7. y Victoriano Ollo

Los hombres firmaron un acuerdo económico entre sí para que en el caso de que les tocase a alguno de sus hijos ir a filas, poder poner entre todos ellos, otras personas que los reemplazaran.

Para poder poner un sustituto debían pagarle. Por ello crearon un fondo común aunque con ciertas diferencias entre los cinco primeros y los dos últimos.

Podrían resultar elegidos, ninguno, uno, dos o más hijos de estos hombres.

Cada uno de los cinco primeros otorgantes contribuían con una onza de oro y los dos restantes con sólo con media en caso de que la suerte tocara a un hijo de los cinco primeros.

Sin embargo si le tocaba esa suerte a uno de los dos últimos tan solo se abonará a éstos por los restantes con media onza de oro.

Las cantidades las debían satisfacer al padre o padres de quienes hubieran sido escogidos, para el día de la Candelaria del siguiente año (2/2/1850).

En caso de ser escogidos más de uno de los siete mozos, sus respectivos padres debían repartirse el dinero a partes iguales y a regla de proporción de lo que cada uno se obliga a contribuir.

Aunque tocase la suerte a dos o más de los padres, no se les debía abonar más que la onza por los cinco primeros y la media por los dos restantes, sin ninguna excusa, pretexto ni dilación y bajo la pena de ejecución costas y daños.

A la firmeza de aquella escritura y cumplimiento de cuanto en ella iba pactado se obligaron los otorgantes con todos sus bienes, presentes y futuros, y debían cumplirla, al margen de cualquier otra normativa, como si fuera sentencia pasada en juzgado.

Firmaron Tomás Alfaro y Fran.co Zabala, así como los padres que sabían hacerlo y, por supuesto, el escribano.

Mendigorria a 31/12/2018

(Maritxu y BPM)

TRANSCRIPCIÓN DEL DOCUMENTO ORIGINAL:

Sorteo de quinta